El Rincón de Ves

BALSA DE VES

Al nordeste de la provincia de Albacete se encuentra el denominado Rincón de Ves, cuyos pueblos, unidos por su territorio y su historia, y equidistantes de los ríos Júcar y Cabriel, conforman uno de los parajes más peculiares de la comarca de La Manchuela. Tres son los pueblos que conforman el Señorío de Ves: Balsa de Ves, Villa de Ves y Casas de Ves. Las aldeas El Cantoblanco, El Viso y La Pared están dentro del término de Balsa de Ves.

Se encuentra en un sobrio paisaje de elevada llanura, limitada por el Júcar al sur y por el Cabriel al norte, con bellos paisajes en las proximidades de estos ríos. Aldea de la Villa de Ves, formó parte del Señorío de Villena; pasó después a realengo con los Reyes Católicos, como toda su comarca; en el siglo XIX adquirió su autonomía municipal, tras varias vicisitudes en 1844. Su iglesia parroquial, sencilla, es barroca del siglo XVIII, de nave única y coro a sus pies. Es una pequeña población de alrededor de 300 habitantes que en verano pueden sobrepasar los 1.000. Claro exponente de la construcción típica de la zona.


La agricultura y la ganadería son la principal ocupación y fuente de ingresos de sus gentes. Los agricultores cultivan en tierras de secano trigo, cebada, girasol, yeros y algo de viña. En total hay alrededor de 3.000 cabezas de ganado ovino. Está dotado de servicios como médico, farmacia, tienda-carnicería, piscina, bar, hotel-restaurante El Señor de Ves, con asador de leña.


VILLA DE VES

El gazpacho manchego es uno de los platos gastronómicos más típico de la zona. Es de destacar también el cordero y el embutido casero. Cuenta con coche de línea que la conectan con Albacete y Valencia.

En la actualidad, lo que fue la histórica y genuina Villa de Ves es un despoblado enclavado en lo alto de una montaña elevada sobre el río Júcar en un bello paisaje; no quedan en pie sino las ruinas de su antigua fortaleza y su Iglesia, mejor conservada. El castillo es de origen árabe y sus murallas fueron restauradas en las Guerras Carlistas; se conserva su aljibe. El interior del recinto de esta fortaleza está ocupado por un viejo cementerio. De aquella antigua población, lo más notable, aparte del paisaje, es la Iglesia de La Asunción, que fue parroquial, hoy conocida como Santuario del Cristo de la Vida, cuya festividad atrae a multitud de peregrinos cada 14 de Septiembre; en él pueden contemplarse hermosas bóvedas góticas tardías, así como tres retablos, dos renacentistas y uno barroco, todos ellos de gran interés. También aquí y a través de una trampilla abierta en el suelo, se desciende a unas profundas criptas con algunas momias. El Júcar presenta en este tramo uno de sus paisajes más agrestes, el desnivel surge a primera vista, en los rápidos cercanos a Villa de Ves, que a muy poca distancia distancia entra en un abrupto cañón de difícil acceso, en medio de un paraje imponente que se prolonga hasta las inmediaciones del pueblo de Jalance. Se trata del fragmento del Júcar más refractario y hostil y menos abierto (geográficamente hablando) a las corrientes de la historia y la civilización. El cañón se estrecha aguas abajo, medida que sus flancos desnudos se empinan centenares y centenares de metros, alternando los amarillos estratos de la piedra caliza con los rojos tejidos de la arcilla. Este brusco escalón en el perfil longitudinal del río es el más pronunciado. Se recomiendan parajes cercanos como Las Rochas, El Tranco del Lobo y El Molinar, estos últimos albergan los poblados de dos antiguas centrales hidroeléctricas.


CASAS DE VES

Siguiendo el recorrido, a unos 15 Km. de Balsa de Ves se encuentra Casas de Ves. La iglesia parroquial, bajo la advocación de Santa Quiteria, es barroca. El ayuntamiento, restaurado, es obra del siglo XVIII. Muy cercana a Casas de Ves y dejando atrás El Rincón de Ves se encuentra la población de Alborea. Su iglesia de Nuestra Señora de la Natividad ha sido considerada, por su grandiosidad, como Catedral de La Manchuela. Es una curiosa construcción, quizás iniciada en el siglo XVI, de nave única, en donde todavía subsiste alguna bóveda de crucería. Hacia mediados del siglo XVIII el templo debió sufrir una nueva ampliación, y así en este momento se construiría una amplia cabecera octogonal cubierta por una elevadísima y airosa cúpula. Entre las capillas laterales destaca una con hermoso camarín ricamente pintado con frescos de simbología mariana, también del siglo XVIII. La torre, a los pies, es obra de los maestros Juan Ruiz de Ris y Francisco Palacios y Zella que la construyeron en 1.722. Son de obligada visita por su atractivo paisaje e interés histórico todos los pueblos de la ribera del Júcar como son Jorquera, Ribera de Cubas, La Recueja, Alcalá del Júcar…